Reflexión acerca de la pertinencia del uso de TICs en la escuela

La tecnología abunda en el planeta, y en los últimos años ha agarrado fuerza desde profesionales de varios gremios, especialmente el profesorado, un discurso inclusivo de las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) en la educación.  ¿Por qué se escucha a tantas personas decir que "es necesario incorporar TICs en el aula"?

Antes de intentar dar una respuesta a esta interrogante, es necesario hacer un alto en la forma de concebir la tecnología entre los sujetos. Para algunos, la tecnología consiste casi exclusivamente en aparatos electrónicos y computacionales, para otros, la tecnología existe desde hace siglos, e incluye dentro de sí elementos como lápices, cucharas, atornilladores. Entonces, ¿cómo se explica que algunos sujetos crean que se deben incorporar a día de hoy tecnologías en al sala de clases, si para otros las tecnologías es parte de ellas desde antaño? Es porque no todas las tecnologías creadas hasta hoy son del tipo comunicacional, pero no por eso las no "comunicacionales" pierden valor, ya que cualquier tipo de tecnología siempre tendrá como fin último facilitar los procesos humanos. De ahí que se establecen tipos de tecnologías de acuerdo al objetivo por el cual fueron creadas. Las tecnologías como lápices son usadas a diario por los estamentos de la comunidad educativa, pero no así la computadora, la radio, la televisión y otras que han ido apareciendo en las últimas décadas, que sólo en algunos establecimientos han podido posicionarse como herramientas facilitadoras de aprendizaje de manera habitual y permanente.

Las tecnologías de la información y la comunicación están presentes en nuestras vidas a un nivel del cual pocas veces somos conscientes. Los que, a pesar de su auge y masificación, aun no han logrado instalarse fuertemente en la casa y en la escuela Chilena, a diferencia de la radio o el televisor, son los computadores, y con ello el uso de internet.

En la encuesta Casen 2011 y 2013 acerca de las TICs, aparecen varios gráficos que dan una idea de la situación actual del país respecto al uso de internet. De ahí se desprenden pensamientos relacionados con mi experiencia como practicante en el Centro Educacional Municipal Horacio Aravena Andaur entre abril y julio de 2016. Recuerdo algunos alumnos diciéndome "profe, no puedo mandarle las fotos que tengo en el compu porque no tengo internet en la casa", "puedo ir a la casa de la (nombre), que tiene WiFi", y "voy a un ciber mejor". Pues claro, si las cifras del Censo Digital de 2012 de este colegio que aparecen en la Ficha del Establecimiento de la página MIME del MINEDUC dan cuenta del poco acceso que presta el colegio a sus comunidad respecto a las nuevas tecnologías.


Lentamente vamos esbozando un panorama general del uso de TICs en las escuelas, que ayudan a responder la pregunta inicial. Un panorama que, en la realidad que pude observar, es bastante desalentador en comparación a la situación que se vive en otros colegios.

Los días que visité el colegio y fui practicante en la clase de Artes Visuales, fui testigo de las condiciones de trabajo docente respecto a los insumos con los que éste cuenta. En el colegio existía una pequeña sala audiovisual de la cual se podía hacer uso, pero era necesario tener una planificación para poder usarla, lo que se tradujo en un trámite cuando mi profesor guía quiso pedirla, por lo que descartó esta posibilidad. Sabíamos que podíamos solicitar un notebook en el CRA, pero cuando hicimos el intento, nos dijieron que estaban bastante desactualizados y que casi no tenían programas o software, lo que significó no usar ese recurso y tener que traer el notebook personal del profesor. Si bien el CRA contaba con la posibilidad de pedir prestado también un proyector, nuevamente aparecía un impedimento para ocuparlo, pues la sala de clases no tenía cortinas ni ningún elemento que nos permitiese oscurecerla y apreciar mejor las imágenes. El colegio cuenta con biblioteca, pero en ella no hay computadores; cuenta WIFI, pero los chicos no tienen contraseña, por tanto no pueden acceder; cuentan con un laboratorio de computadores, pero el internet de banda ancha es tan lento que "pierden tiempo sentados frente a la pantalla". Todo esto, que sucedió en un lapso no mayor a una semana, nos sumerge en una realidad en donde las TICs no están rindiendo al 100% por malas prácticas y gestiones administrativas y docentes.

Entonces, desde mi perspectiva y, pasando por esta única experiencia como "docente", la pertinencia del uso de las TICs en la clase de Artes Visuales ni siquiera es una pregunta que tenga cabida. Creo que si mi profesor guía hubiera hecho el intento de utilizar cualquier TIC de manera real y consciente, ya fuese la televisión, la radio, el periódico, en laboratorio de computadores, el WIFI, la sala audiovisual, los notebooks, proyectores, o incluso los smartphones de sus alumnos, seguramente podría haberme generado una idea más amplia acerca del uso de estas herramientas, pero como sólo tuve una experiencia en relacion a las TICs, me siento ajena e incapaz de poder dar una opinión crítica sobre lo positivo-negativo de éstas, me siento ignorante respecto al impacto de las TICs en la escuela.

Lo único que puedo afirmar en este momento, desde mi ignorancia práctica como docente y conocimiento práctico como alumna, es que las TICs son un recurso sumamente útil, necesario y eficiente a la hora de querer lograr aprendizajes en los estudiantes. Como establece Howard Gardner, las inteligencias y las formas de aprender son diferentes en todos los sujetos. Al mostrar un video, por ejemplo, la potencia explicativa de la imagen puede ser mayor para un estudiante que tiene una inteligencia visual-espacial que para uno que tiene inteligencia musical, pero para este último, será mas fácil comprender lo que se le explica a través del audio. Por tanto, un proyector y un computador que tenga amplificación por parlantes pueden, como primera instancia, lograr comunicar simultáneamente a dos "tipos de inteligencia", y para todo pedagogo apasionado, incluso para mi misma, es un deseo y una recompensa impagable el hecho no sólo de educar para que aprendan, sino lograr que cada vez aprendan más (más personas, más contenidos).



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