Temas que me interesaría profundizar en mi Seminario de Título

1. Proceso de aprendizaje de estudiantes sordos o con pérdida de audición


Cuando ingresé a mi primer año de universidad lo hice junto a una chica llamada Alejandra Ayala, que fue mi compañera de generación. A todos nos llamó la atención de inmediato: era sorda. En cuanto supe de su discapacidad nació mi interés por aprender cómo comunicarme con ella, lo que conllevó que tomase cursos de Lengua de Señas Chilenas en la ASOCH, justo en frente del campus JGM. Estos cursos me acercaron no sólo a mi compañera, si no a la cultura de las personas sordas en chile y en el mundo. Pero no fue hasta el año pasado cuando este interés impregnó otras capas de acción que venía descubriendo: la pedagogía. Escuchaba relatos de otros compañeros de carrera que mencionaban tener en sus prácticas estudiantes con pérdida de audición o sordera, y que no sabían cómo enseñarles los contenidos de manera que pudiesen entender sus palabras. Este hecho coincidió con algunos ppt que la profesora Sandra Meza mostró en clases de TICs acerca de la condición de acceso y permanencia de personas con discapacidades en diferentes niveles educacionales, al igual que la noticia de que Alejandra, mi ex compañera, había logrado egresar de la carrera de Artes Visuales. Se me ocurrió una idea: hacer una pequeña entrevista grabada a Alejandra preguntando acerca de su experiencia en la enseñanza media y en la universidad, tanto los aciertos como las dificultades que tuvo que enfrentar. Pude entender por primera vez la cruda realidad de las personas sordas en cuanto a la palabra “acceso”: acceso a la universidad, acceso al mundo laboral. La mayoría logra entrar a la enseñanza media, pero muy pocos cursan todos los años, lo que impide cualquier intento de continuar estudios superiores, ya sean esto técnicos o profesionales.
El sistema de educación chileno es deficiente en varios aspectos para las personas oyentes, pero aun peor es la situación que viven las personas sordas. Por eso es que me interesa este tema, porque los servicios y derechos de las personas sordas se pasan a llevar sistemáticamente ante el desconocimiento y el desinterés de la comunidad oyente de aprender LSCh. Muy pocos profesionales de la salud y la educación (dos pilares fundamentales para la sociedad) pueden comunicarse a día de hoy con personas sordas, por lo que se convierte en una demanda básica.
En los dos semestres anteriores no he incluido este tema en portafolios, ni en notas de campo ni en trabajos de ningún corte, excepto uno que otro ejercicio a modo de tarea (por ejemplo, la entrevista en formato video que mencionaba más arriba), pero eso no frena mi deseo de indagar en él, de esforzarme en contribuir a la sensibilización de los oyentes respecto a la realidad de los sordos. Es un tema que aborda lo pedagógico y lo didáctico, y que demuestra de paso los intentos fallidos de parte de las autoridades estatales de promover y hacer efectiva la inclusión.




2. Espacio físico de la escuela como facilitador/dificultador del proceso de aprendizaje de los estudiantes


Durante el primer semestre de la carrera de pedagogía, levantamos con dos compañeros más una investigación acerca de nuestro centro de práctica. La investigación tenía por objetivo general identificar las políticas espaciales existentes dentro del contexto del Centro Educacional Municipal Horacio Aravena Andaur sobre el uso de los espacios físicos en la escuela y su potencial pedagógico, y presentaba tres objetivos específicos: a) Identificar si los espacios físicos tienen un rol facilitador en las prácticas pedagógicas para el aprendizaje de sus estudiantes; b) Reconocer los actores de la comunidad escolar que se encuentran involucrados en la utilización de los espacios, cómo los utilizan y con qué objetivos; c) Relacionar la legislación vigente sobre el tema con la situación de los espacios de ese colegio.
Este centro de práctica recibía periódicamente varios y diversos ingresos monetarios -por fondos concursables, gran cantidad de estudiantes prioritarios acogidos a la Ley SEP, alto índice de vulnerabilidad escolar del colegio, entre otros- que habían posibilitado la inversión por parte de la municipalidad en infraestructura, personal PIE y materiales de apoyo para los estudiantes, en pos de mejorar la calidad educativa de la institución. Sin embargo, a pesar de las mejoras en infraestructura, durante nuestro proceso de práctica pudimos observar que la actividad pedagógica se seguía planificando en función de lo que ocurría al interior de la sala de clases, existiendo una serie de espacios físicos de la escuela que no estaban siendo aprovechados en su máximo potencial pedagógico. Asimismo, nos percatamos de que existía poca participación y motivación durante las clases por parte de los estudiantes, lo que nos llamó a cuestionarnos el rol de los espacios de la escuela en esta realidad.  Frente a este contexto, surgió el foco de nuestra investigación, pretendiendo entregar perspectivas sobre el potencial pedagógico de los espacios físicos en la escuela, con el fin de comprender si el uso de los espacios en la escuela constituye un medio facilitador para el aprendizaje de los estudiantes.
Una de las conclusiones que elaboramos fue que los espacios del establecimiento -haciendo referencia a su construcción material y arquitectónica original- no habían sido reformulados por la comunidad, exigiendo urgentemente una organización y disposición de los mismos para propiciar un ambiente de trabajo óptimo para todos los estamentos. Las condiciones ambientales en las que los estudiantes debían aprender y en las que los profesores trabajaban ni siquiera alcanzaban a ser las mínimas, impidiendo que las clases se llevaran a un ritmo prudente, propiciando una imagen de la escuela como un lugar hostil donde no hay cómo sentirse a gusto. Los actores de la comunidad reconocían el colegio como un edificio donde no querían estar, lo que demandaba tomar medidas importantes y rápidas para paliar esta situación.
Al poder detectar estas falencias, me surgen preguntas como: ¿pasará lo mismo con las otras escuelas que cuentan con buena infraestructura y financiamiento?, ¿por qué no se construyen los espacios físicos en función de las demandas sociales, pedagógicas y didácticas de la comunidad educativa?, ¿de qué manera se pueden conjugar todos estos factores para invertir y mantener lo necesario en recursos que privilegien un clima adecuado de estudio sin dejar de lado todos los otros gastos que la administración debe realizar?, ¿existirán escuelas que se hayan construido arquitectónicamente en colaboración de la futura generación a la que pudiesen alojar?




3. Ineficacia de planes y programas de educación sexual en Chile


De este tema se desprenden dos de mi interés: el referido a educación sexual propiamente tal, (biológica y/o de reproducción, prevención, ITS, ETS), y otro que alude a las diversidades sexuales (comunidad LGBT). Ambos están estrechamente relacionados, y se cruzan en varias capas.
Al considerar a la sexualidad como una parte esencial de nuestra vida (afirmación avalada por la OMS), la atención que tenemos que poner sobre este foco es de extrema urgencia. De acuerdo a la OMS, las necesidades sexuales de los jóvenes recaen en la responsabilidad y la satisfacción con posibles compañeros sexuales, además de evitar las enfermedades de transmisión sexual. Para satisfacer éstas, se requiere de una respuesta que sea de carácter promotor y preventivo, que incluirá educación y reconocimiento médico, es decir, orientación, anticonceptivos, condones, entre otros. Estas necesidades no han sabido ser cubiertas por los organismos pedagógicos competentes dentro del país. Revisando el currículo chileno y la legislación existente en cuanto a la educación y diversidad sexual en los establecimientos pedagógicos, se comprueba que en las escuelas de Chile persiste una perspectiva negativa general hacia la sexualidad juvenil. Los jóvenes entran en una especie de negociación de sus ‘yo sexuales’ por culpa de una profunda presión que la sociedad les impone de ser considerados heterosexualmente deseables -en el caso de las mujeres llevándolas a generar un ideal somático de híper-feminidad avalado por medios de circulación masiva, y en cuanto a los hombres, ocupando el rol de novio (pololo) o de una persona que participa de los deportes-, lo que trae como respuesta prácticas misóginas y homofóbicas en ellos. La tremenda presión a la cual los jóvenes están subliminalmente expuestos se potencia al estar inmersos dentro de la escuela, institución que silenciosamente válida esta hegemonía de lo heterosexual.
La poca circulación de información y la invisibilidad consciente de la sexualidad trae consigo varios problemas, pero estos aumentan considerablemente si se pone atención en las minorías sexuales, quienes viven su sexualidad de manera aún más insegura, son víctimas de discriminación y represión en esferas públicas y privadas donde se desenvuelven, presentan un escenario de salud física y mental empobrecido y nocivo que atenta a su integridad.
Para la comunidad homosexual la presión se vuelve remordimiento si, a lo anteriormente descrito, se le suma la constante presión de no poder entender y/o compartir su inclinación sexual consigo mismo y con los demás. Basta con recordar la sufrida historia de nuestra Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, que se deja entrever en las cartas que escribía a Doris Dana desde Nueva York, o las cartas que el Premio Nacional de Literatura, José Donoso, escribía a una novia.

Entre tanta imposición y prejuicio a su alrededor, las personas que se encuentran confundidos con su sexualidad y/o la logran identificar, la viven en silencio, esperando a tener valentía suficiente para poder contarlo a personas de confianza, privándose de vivirla plenamente y con responsabilidad. Cabe preguntarse entonces, ¿por qué la escuela sigue sin hacerse cargo de la sexualidad de los estudiantes?, ¿por qué se prioriza la enseñanza en reproducción sexual más que la identidad, la orientación sexual y/o la transmisión de enfermedades?, ¿por qué el problema del VIH, siempre vinculado de manera criminal con la esfera LGBT, ha escalado a un tema de salud nacional que trasciende las prácticas homosexuales?

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