Construcción histórica y sociológica de mi decisión de estudiar pedagogía
Se supone que uno estudia una carrera que le apasiona, cierto? Partiendo de esta premisa, creo que pocas veces en mis estudios universitarios me he sentido tan a gusto y ensimismada en una clase como fue hoy. Esta clase lleva por nombre uno similar al de la entrada. Como iba diciendo, me encontraba muy concentrada e interesada por el tema que estábamos tratando. Nos habían hecho leer una entrevista a Ivor Goodson, en donde hablaba de su decisión de ser profesor en su país (Inglaterra). Luego, la profe nos pidió construir una linea de tiempo entre este sujeto y su contexto histórico, y una vez hecho esto, comparar esa linea de tiempo con la que habíamos hecho la clase pasada acerca de la evolución de la educación en Chile. Después de todo ello, la profe nos pregunta acerca de cómo llegamos a decidir estudiar pedagogía.
Aquí me quiero detener, pues esa sensación tuve cuando nos preguntó. Quise hacer una pausa en la clase para tener el tiempo suficiente de retroceder en los antecedentes personales que me llevaron a estar en esa sala en ese minuto compartiendo todas esas personas. Me moría de ganas de poder comentar mi experiencia, pero no lo hice porque no me había sentado nunca a pensar en ello. La idea es permitirme esbozar algunos de esos antecedentes en este momento, ojalá con el máximo de detalles posible.
Mi historia familiar tiene muy poca relación con la vida universitaria, menos aun con la pedagogía. Yo fui la primera que pudo acceder a una universidad estatal y permanecer en la carrera hasta egresar de Licenciada en Artes Visuales en la Universidad de Chile el año pasado. Por lo tanto, las influencias directas no llegaron por esa vía, si no por relaciones pedagógicas varios años antes con los profesores de la escuela. Recuerdo con mucho cariño a profesoras de Arte, pero también uno que otro de alguna asignatura en particular (como Historia o Lenguaje). Varios de ellos me orientaron a la búsqueda de mi personalidad, y depositaron una semilla que en ese entonces yo desconocía. Por ese entonces, en el año 2011, muchos estudiantes emplazaron al estado para que "se pusiera los pantalones" con la educación y volviese a la gratuidad que antaño tenía el país, pero asegurando también la calidad en ella. Cuando terminé la escuela y era momento de entrar a la universidad, tenía claro que quería estudiar Artes, pero me daba miedo la posibilidad de no lograr obtener el puntaje mínimo de acceso a esa carrera, por lo que pensé en una segunda opción: Pedagogía en Artes. Esa fue la primera vez que "la pedagogía tocó mi puerta" y no le hice caso, pues yo había estudiado mucho y mis padres se habían esforzado en darme una educación buena, por lo que tenía la convicción de que lograría quedar en mi primera opción, que fue lo que finalmente ocurrió.
Durante mi instancia en España (un intercambio que pude realizar a través de un convenio que tenía mi universidad con la Universidad Politécnica de Valencia) me di cuenta de la importancia del Arte en la sociedad, de lo elitista que sigue siendo después de años de evolución, de que el panorama chileno estaba empobrecido respecto al español, que trabajaba constantemente por la integración y la cooperación, por la valoración pública y por generar oportunidades para los artistas emergentes. No podía aprender tantas cosas y dejarlas solo para mi consumo personal. Quería volver a Chile y poder compartir todo mi vivir de esos meses, todos mis aprendizajes, dificultades y alegrías. Creo que esa fue una segunda "llamada" de la pedagogía, incitándome a transmitir aprendizaje a más personas con el propósito de aportar positivamente en la sociedad.
Los que me conocen, saben lo extrovertida que suelo ser la mayoría del tiempo, lo directa y sincera. Saben tanto como yo que no me gusta ser y/o estar "inactiva", que me gusta aprender cada día algo nuevo y que mis gustos fluctúan entre temas muy dispersos. Los que me conocen podrían haber anticipado que mi inquietud no se disiparía egresando de Artes.
Este verano fui parte -por tercera vez- de los trabajos voluntarios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. No construimos casas, vamos a ofrecer herramientas a las personas para que puedan utilizarlas a su conveniencia, y les damos la posibilidad de asistir a diversas actividades que estudiantes de toda la universidad programan para una comunidad rural específica, atendiendo sus principales necesidades y/o problemáticas. En el área de Educación, donde me inscribí, realicé trabajo con gente de diferentes disciplinas (como Ingeniería, Arquitectura, Diseño, Artes). Básicamente hacemos talleres de Artes y Ciencias a niños entre 5 y 12 años con énfasis en la práctica. Esta es la experiencia más cercana a la pedagogía que he tenido hasta ahora. Obviamente han habido otras en donde he compartido con mi hermana menor o mis primos, pero no ha tenido el mismo impacto. Ver a los niños involucrarse con aquello que le enseñábamos y ser conscientes del efecto que conlleva ser "su profe", sumado al hecho de que los niños demostraban ser cada vez mas afectuosos y agradecidos con nosotros, es una experiencia muy fuerte, realmente indescriptible, y que me hizo estar segura del camino que debía tomar a corto plazo.
Este año he iniciado mis estudios universitarios de pedagogía en la misma universidad. Tengo ansias de insertarme en mi práctica profesional -en unos días más- para poder observar lo que sucede dentro de diferentes salas de clases en los diversos tipos de escuelas que existen a lo largo del país, pero también tengo un poco de miedo pues no estoy segura de si mi vocación es ser profesora. No sé si me explico: me gusta mucho entender la teoría, estudiar los procesos educativos, investigar acerca de cómo el arte sirve para influir en el pensamiento crítico, político y social de los más jóvenes, pero no se si seré capaz de llevar todo eso a la práctica.
Veamos más adelante qué tal me va con este desafío.
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