DÍA 2 DE OBSERVACIÓN 19/04/2016

Llegue un poco más temprano que la semana pasada, y como Emerson estaba en la sala de UTP, aproveché de anotarme enseguida. Para hacer tiempo antes de comenzar la clase, decidí ir a la sala de profesores. Una vez fuera de ella, abro la puerta y veo que está lleno de profesores dentro, como nunca antes. Me sentí intimidada por la mirada de todos y por la gran cantidad de gente, así que, como era primera vez que veía una “reunión”, pensé que quizás era algo extraordinario y urgente y que era poco prudente que me sentara con ellos, por lo que cerré a puerta y me fui a leer a una banca en el patio que está cerca de la recepción. Por momentos levantaba la vista para ver si la reunión había terminado, o para observar a los estudiantes que iban llegando. Cerca de la banca donde estaba sentada había una muralla que tenía cientos de libros del ministerio apoyados sobre ella y apilados en altas columnas. No quise observar si eran de años anteriores o no, y continué con mi lectura. Cuando los profesores comenzaron a salir de la reunión y dirigirse a los otros pisos, decidí entrar en la sala de profesores. De inmediato me preguntaron por qué no había entrado antes, y les respondí que me resulto incómodo el momento, a lo que ellos contestaron que no era necesario que me fuese porque es un consejo que se realiza todos los días entre las 08:00 y las 08:30 am, antes de que comiencen las clases, y que no tienen “temas”, sino que son un momento para compartir entre todos, darse ánimos, desear buen día y hablar de lo que salga. Me invitaron a participar de ellos cuando quisiera, y eso me hizo sentí mucho más integrada. En esta oportunidad, el tema de conversación giró en relación a las actividades que debían re-programar para el día del Libro, pues con las lluvias y cortes de agua del fin de semana y el día lunes de clases que se perdió, tenían más presión en la organización del evento. Después de esa conversación y de tomar algunas notas, observo la sala y me doy cuenta por primera vez que hay casilleros dentro de ella, que están asignados para cada profesor. Lo encontré genial, pues facilita no andar con tanto peso siempre, y mantener un orden en la sala. Otra cosa que llamó mi atención es que tenían cajas de libros y libros sueltos repartidos por toda la sala, los que pertenecían a las diferentes asignaturas del ministerio. Esos libros son los de este año, pues lo pude ver en las portadas. Al rato después llega el profe de artes, el que conversa unos minutos conmigo, los cuales aprovecha para mostrarme su método de evaluación de la actividad del “retrato al compañero” (actividad previa a mi llegada como practicante). Luego de eso, ambos vamos a las clases con el primer curso.

Evaluación de retrato
27 pts en total
60% de exigencia
·         Proporción
10 pts

·         Observación y análisis
10 pts

·         Oficio
7 pts
Esto incluye los materiales


2°B INICIO DE NUEVO RETRATO
Al entrar, lo primero que hacemos es saludar a los niños y esperar a que los de música salgan de la sala. Lo primero que veo en la sala es que no tiene cortinas, que el sol les llega directo a la cara a varios niños (y a esa hora del día es un poco molesto tener el sol de frente) y que la pizarra está bastante sucia y llena de pegamento (de marcas de scotch y otros). Antes de que el profesor de las instrucciones de la actividad de hoy, comenta que entregará el trabajo del retrato, y anota los criterios de evaluación en la pizarra. En paralelo, y muy respetuosamente, los alumnos venden números de rifa para el sorteo de una caja de cuchiflí (no sé para qué o quién va ese dinero recaudado). A medida que va llamando a los niños para entregarles sus trabajos, Matías les hace saber sus errores y aciertos. “No te asustes con la nota, pues tiene un pequeño porcentaje” le escucho decir. Según lo que me explicó en la sala de profes, esa nota irá promediada con otras, por eso lo dice. Un solo alumno reclama por su nota, que la considera baja, y el profesor le dice “yo sé que tú puedes dar más que eso, y se notó en el segundo trabajo del autorretrato, así que tranquilo, guárdalo y vamos viendo tu avance”. En un momento llama a Gabriela XXXX a retirar su trabajo, y quedo sorprendida al verla acercarse a nosotros pues la había visto cuando entramos a la sala momentos antes pero no pensé que era mujer, pues su apariencia era muy masculina. Eso me hizo pensar que después de todo no puedo observar bien las cosas y que sólo por su apariencia la juzgué como “posible lesbiana”. Una vez entregadas las notas, el profesor explica la actividad, y cuando los alumnos comienzan a trabajar, me paro y me acerco a ellos para ayudarles (reparto diarios y revistas para los que no tienen una fotografía de algún personaje). Por su parte, el profesor comienza a anotar cosas en el libro de clases. En el libro de clases salen inscritos 31 alumnos, de los cuales 21 están en artes y 10 en música. De los que están en artes, 12 son hombres y 9 son mujeres. Estos datos pude corroborar ya que el profesor hasta hoy no tenía una hoja donde escribir el nombre de sus alumnos y sus notas, por lo que tuvo que pasar en limpio estos datos desde su cuaderno al libro. Los niños están muchísimo más tranquilos, callados y concentrados que la semana pasada. Deducimos entre los dos que puede ser a que ellos pudieron escoger a quien retratar. Algunos escuchan música con sus audífonos mientras trabajan (y logro identificar una canción que suena muy fuerte desde los audífonos). En este trabajo, de unas tres clases de duración, si o si deben pintar con acuarela. El profe me dice esto pues ambos nos comprometimos la semana pasada en traer materiales para que los niños no tuviesen excusa y trabajaran. Alza la voz y pregunta al curso si les regalan materiales a principio de año, a lo que los niños responden que no. “Cuando los colegios son municipales reciben una plata del estado para costear materiales en caso de alumnos que los necesiten, así que si aquí no reciben materiales, es porque ésa plata se está yendo para otros lados”. La clase está terminando. Le pide a los alumnos “guardar los trabajos porque al final del año necesito que tengan armado un portafolio”.

RECREO
El profe devuelve el libro de clases y se va al quiosco a comprar un pan para desayunar, mientras yo voy al baño. Quedamos de encontrarnos en el comedor. Cuando llego, saludo al resto de los profesores que estaban sentados en la mesa, y unos segundos después de que me siento entra Matías. Nos ofrecen un trozo de torta a cada uno. Pregunto ¿qué están celebrando?, ¿hay alguien de cumpleaños? y me responden que están celebrando la incorporación de un profe. Ninguno de nosotros dos entiende a lo que se refieren, pero tampoco puedo preguntarles porque hacer mucho ruido y nadie se escucha con nadie. Me como la torta y un jugo que había traído desde la casa, suena el timbre y tenemos que ir rápidamente al otro curso.

2°A INICIO DE NUEVO RETRATO
Se saluda a los alumnos, se dice que se entregarán los trabajos y anota la pauta de evaluación en la pizarra. Hay varios alumnos más que la semana pasada (quizás hay asistencia completa el día de hoy). Se les pide silencio varias veces mientras el profesor explica la paula y la actividad que comenzarán a hacer estas próximas clases. Una chica sentada en una esquina, hablando en voz alta con sus amigos interrumpe varias veces las explicaciones del profesor, a lo que el profesor la amenaza con que si sigue, tendrá que anotarla. Mientras el profe sigue intentando explicar la actividad, recalca la importancia de que ocupen acuarela esta vez. Se sienta y me comenta en volumen bajo que este curso siempre ha sido más conflictivo que el anterior, y que le cuesta mucho captar la atención de sus alumnos. Al poco rato, cambia a dos niños de puesto (desde el grupo conflictivo de la esquina a los primeros puestos de la fila del medio). Mientras el profe entrega las notas, algunos reclaman por lo bajo de éstas. En especial me llamó la atención uno que es bastante aplicado (quizás no está acostumbrado a tener notas bajas…). De verdad cuesta mucho que hagan silencio para escuchar las instrucciones de la actividad (que todavía no puede terminar de decirlas), o para que se pongan a trabajar. Una vez se concentran, avanzan bastante rápido (y bien), e incluso algunos logran terminar el dibujo. En un momento, debe salir fuera de la sala, por lo que me pide que me quede con el curso unos minutos. Respondo que sí, y no me doy ni cuenta cuando ya está de vuelta. Aprovecha un momento de más calma para avisar que la próxima clase sacará de la sala a las personas que no trabajen, y plantea la importancia de la asignatura, la cual es la misma que el resto de ramos que tienen. Me sentí mal por él, porque realmente le costó llevar el ritmo y la atención de los alumnos en esta oportunidad, y porque me molestaba que los alumnos no fuesen capaces de hacer silencio al menos para escuchar las pocas palabras que el profesor de artes dice durante su clase. Me daban ganas de llamarles la atención por su actitud, pero me limité a no hacerlo pues sólo estoy observando, y no se tampoco qué reacción pueden tener los niños sobre eso. Termina la clase y nos despedimos al salir.

HORA HASTA FIN DEL DÍA

En la sala de profes me comenta que la próxima clase tiene ganas de pasar contenido y referentes del retrato en la historia del arte, por tanto, hay que ver la forma de mostrarle las imágenes a todos sin un proyector (pues no hay cómo oscurecer la sala) y sin traerles libros (pues dice que no saben cuidarlos). Quizás imprimiendo las fotos para que se las vayan pasando, traer láminas grandes o ver la posibilidad de ir a una sala de computación (aunque no sé si tienen). Los otros profes que nos acompañan están revisando pruebas y trabajos en las mesas, más que en otras ocasiones. De vez en cuando entran algunos alumnos a conversar con algún profe en particular, incluso entran dos chicas del 2°B ofreciendo los pocos números disponibles que quedan en la rifa del cuchiflí. Siempre que entran, saludan y piden permiso (será que logran diferenciar los espacios de “trabajo serio” con los de “trabajo relajado” de las clases de artes en sus propias salas?). El profe me habla de las “condiciones de vida” de los alumnos: que su entorno es vulnerable, que varias jóvenes son mamás, etc. Luego le propone ayudarle con materiales y otros para las clases de la próxima semana, y me dice que podríamos conversarlo por correo, que si tengo alguna idea, duda, crítica o comentario que se lo haga saber, y que si quiero hablar en alguna clase que lo haga, porque él en su práctica no tuvo esa oportunidad (dice que su profe era muy estricta ¿conductista?). Ve su reloj, se despide de mí y se va. Yo me quedo un par de minutos para poder cumplir con las 5 horas de clases. Voy al baño a desabrigarme un poco (porque empieza a hacer más calor que en la mañana), entro a UTP, firmo mi asistencia y me voy.

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